Biomarcadores

¿Por qué se han seleccionado éstos contaminantes como biomarcadores en el estudio DEMOCOPHES?

COTININA

La cotinina es una sustancia producida por el cuerpo humano a partir de la nicotina. La fuente más común de exposición a la nicotina es el tabaco: tabaquismo activo o pasivo, tabaco de mascar, etc. Además la nicotina se encuentra en menor cantidad en el té, café y en verduras como las patatas ó el repollo.

Midiendo la cotinina presente en la orina, podemos conocer el grado de exposición reciente al humo de tabaco, ya sea consumo activo o por inhalación pasiva.

El fumar y el tabaco puede ser nocivo para los seres humanos. Los riesgos para la salud asociados a éste hábito son, en adultos, un mayor riesgo de cáncer, coágulos de sangre y aumento del riesgo de contraer la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC – también llamada “pulmón del fumador”). En niños la exposición pasiva al humo de tabaco provoca asmas frecuentes, alergias, neumonía, tos o dificultad respiratoria. Fumar durante el embarazo puede causar nacimiento prematuro, crecimiento insuficiente del niño en el útero e, incluso, la muerte neonatal.

MERCURIO

El mercurio es un metal que se emite a la atmósfera desde de fuentes naturales (por ejemplo, por las inundaciones, erupciones volcánicas, incendios forestales y por el desgaste de las rocas debido al paso del tiempo) y por las emisiones contaminantes de nuestra actividad diaria (por ejemplo por la producción de cemento). El mercurio se encuentra también en los termómetros utilizados hasta hace poco tiempo y en las bombillas de bajo consumo. En lagos y océanos el mercurio presente en el agua es absorbido por las algas que son a su vez la fuente de alimentación de animales de mayor tamaño (peces, etc.). Como consecuencia se produce una progresiva acumulación de mercurio a través de la cadena alimentaria. Las personas estamos expuestas al mercurio cuando comemos mariscos y pescados como el salmón y el atún.

En DEMOCOPHES vamos medir los niveles de mercurio en el pelo, lo que nos proporcionará una perspectiva de la exposición al mercurio durante los últimos meses a consecuencia, por ejemplo, del consumo de pescados y mariscos.

La exposición prolongada y en grandes cantidades a mercurio puede dañar el sistema nervioso, los riñones, los intestinos, el sistema inmunológico, la presión arterial y frecuencia cardíaca. Sin embargo es saludable comer pescado y, en condiciones normales, por su ingestión no se supera la exposición a niveles potencialmente preocupante de mercurio. No obstante, las mujeres embarazadas deben tener cuidado con la ingesta de pescados y mariscos, ya que en el feto es especialmente perjudicado por el mercurio.

CADMIO

El cadmio es un metal de color plateado que se encuentra de manera natural en la corteza terrestre. La mayoría del cadmio se emplea en la fabricación de baterías y, en menor cantidad, en pigmentos para pinturas, en revestimientos y recubrimientos. Estamos en contacto con el cadmio a través del aire, el agua y de alimentos como el pescado, el hígado y algunos vegetales. Los fumadores y los fumadores pasivos también inhalan el cadmio con el humo del tabaco.

Mediremos la cantidad de cadmio en las muestras de orina. Los niveles de cadmio en orina se emplean como biomarcador de exposición a largo plazo y reflejan la cantidad de cadmio acumulada en el organismo.

Niveles bajos de cadmio en el organismo no suponen ningún riesgo, por lo que es importante no dejar de ingerir verduras o pescados. Pero los efectos de exposición crónica a cadmio y a dosis elevadas, aumenta el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, puede provocar daños en el riñón, alterar la densidad ósea, etc. El cadmio está clasificado además como compuesto carcinogénico para el ser humano.

FTALATOS

Los ftalatos son un grupo amplio de productos químicos utilizados en la fabricación de plástico: se añaden a los plásticos para hacerlos más flexibles y duraderos. Estamos expuestos a los ftalatos a través de los alimentos y bebidas que están en contacto con envases de plástico, por la liberación de los ftalatos de los envases, y por inhalación en las habitaciones con muebles, suelos y paredes de plástico. Los niños pueden estar más expuestos a los ftalatos, debido a comportamientos típicos de su edad como el hábito de llevarse las manos y/o objetos de plástico a la boca.

Los niveles de ftalatos pueden medirse en muestras de orina o de sangre. Los ftalatos se metabolizan rápidamente en el organismo y se excretan en la orina, por lo que en muchos estudios de biomonitorización en humanos se emplea esta matriz biológica.

Desconocemos los efectos de concentraciones pequeñas de ftalatos para la salud humana. En estudios con animales se ha demostrado que la exposición continua y repetida a elevadas concentraciones está relacionada con efectos sobre las hormonas (disruptores endocrinos), partos prematuros, deficiente calidad del esperma e inducir el desarrollo de cáncer. En los seres humanos, puede existir un vínculo entre la exposición a ftalatos y el inicio de la pubertad, el asma y las alergias. Para poder establecer los efectos de la exposición a este compuesto es indispensable aumentar nuestro conocimiento a través de la investigación.

BISFENOL A

El bisfenol-A es un producto químico utilizado en la fabricación de plástico duro, encontrándose en productos como biberones, botellas de refrescos, latas de alimentos, etc. Estamos expuestos a bisfenol-A por la ingestión de alimentos que han sido envasados en latas o plásticos duros.

La orina es la matriz en la que se realizarán las mediciones de bisfenol-A.

Se sospecha que el bisfenol A puede ser un disruptor endocrino, que pueda tener un efecto negativo sobre el desarrollo del sistema nervioso y se sospecha que son cancerígenos.